El propósito de este trabajo es proporcionar una serie de consideraciones sobre el pasado y el futuro de la jornada
del turismo hacia su conversión en una disciplina científica. Más específicamente, trataremos de identificar
algunas de las causas pasadas que ayudaron al turismo a alcanzar su actual dimensión y profundidad
científica; de esbozar cómo se ha conformado este paisaje cognoscitivo; de seleccionar cuidadosamente las
nuevas cuestiones socio-económicas clave que plantea; de sugerir las encrucijadas teóricas que pueden llevarle
hacia nuevas fronteras; de destacar algunas muestras de la riqueza intelectual producida —junto con los
desafíos y oportunidades recién planteados— que, a su vez, pueden guiar la planificación y gestionar el funcionamiento
presente y futuro de esta nueva mega-industria.
Posiblemente pocas industrias se hayan desarrollado
tan rápido como el turismo. A pesar de
sus antiguos orígenes, ese desarrollo se ha producido
en unas pocas décadas recientes. Tan
pronto como diversas comunidades y países descubrieron
sus posibilidades económicas y se
esforzaron por explotar su potencial, el turismo
se convirtió con rapidez en una activa fuente de
negocios, en un sector de la economía internacional
y en una mega-industria global. En un
breve plazo, el turismo empezó a generar tan
sólo un poco menos dinero que el petróleo;
pronto se puso a la par con él y en otro poco de
tiempo lo superó, para convertirse en la mayor
industria mundial del presente. A la vez, su
impresionante desarrollo impulsó la creación de
un cuerpo doctrinal interdisciplinario que se
proponía hacerlo inteligible y guiar su planificación
y desarrollo en todas sus fases y esferas
tanto locales como regionales e internacionales.
Este nuevo campo de actividad y su correspondiente
y rápida trasformación en una disciplina
científica son considerados hoy por muchas
comunidades científicas del ancho mundo como
un área legítima e importante para la investigación.
El propósito de este trabajo es proporcionar
una serie de consideraciones sobre el pasado y
el futuro de la jornada del turismo hacia su conversión
en una disciplina científica. Más específicamente, trataremos de identificar algunas de
las causas pasadas que ayudaron al turismo a
alcanzar su actual dimensión y profundidad
científica; de esbozar cómo se ha conformado
este paisaje cognoscitivo; de seleccionar cuidadosamente
las nuevas cuestiones socio-econó-
micas clave que plantea; de sugerir las encrucijadas
teóricas que pueden llevarle hacia nuevas
fronteras; de destacar algunas muestras de la
riqueza intelectual producida —junto con los
desafíos y oportunidades recién planteados—
que, a su vez, pueden guiar la planificación y
gestionar el funcionamiento presente y futuro de
esta nueva mega-industria. Las estrategias de
desarrollo sostenible bien estructuradas intelectualmente
y enriquecidas en el contraste con la
práctica que han echado ya raíz en este cuerpo
doctrinal pueden beneficiar y beneficiarán a
todos aquellos que directa o indirectamente participan
en las actividades turísticas las empresas
privadas y agencias públicas dedicadas a desarrollarlo;
los turistas que invierten su tiempo
libre y su renta disponible en visitar lugares y
personas cerca y lejos; los anfitriones cuyas
comunidades y recursos se movilizan, al tiempo
que se ven afectadas por las necesidades de los
turistas y de la industria que está a su servicio; y
las instituciones académicas dedicadas a la
investigación, la enseñanza y el avance teórico
en este campo que han aparecido en tantas universidades
del mundo.
EVOLUCIÓN DE LA REFLEXIÓN SOBRE
EL TURISMO
Hoy en día el turismo es celebrado como una
decisiva fuerza económica global y una gigantesca
industria mundial. Muchas publicaciones
de la Organización Mundial del Turismo
(OMT), entre otras, dan buena cuenta de su estable
crecimiento desde la Segunda Guerra
Mundial. Por ejemplo, en 1950, 25,3 millones
de turistas generaron US$2.100 millones. A
finales del siglo XX, en 1998, el número de
turistas internacionales estaba ya en 625 millones
que gastaron US$445 millardos. Ese mismo
año, el gasto mundial total por turismo internacional
y doméstico superó los tres mil billones
de dólares americanos. Esta última cifra, según
algunos analistas, es varias veces mayor que el
gasto mundial en defensa; o, dicho de otra
manera, el gasto mundial en turismo excede el
producto nacional de todos los países del mundo
a excepción del de Estados Unidos y Japón. En
2002, el número de turistas internacionales
superó por primera vez los 700 millones de llegadas
con un gasto cercano a los US$475.000.
Las estimaciones de crecimiento del turismo en
los años iniciales del siglo XXI siguen siendo
impresionantes. La OMT espera que en 2020 las
llegadas de turistas internacionales alcancen los
1.600 millones. Por su parte, el Consejo
Mundial para Viajes y Turismo (WTTC en sus
siglas inglesas), una institución que agrupa a las
principales empresas mundiales de viajes y hostelería,
calcula que en 2014 el turismo mundial,
doméstico e internacional, generará un total de
US$4,2 billones, contando sus efectos directos e
indirectos.
El rápido y estable crecimiento del turismo
desde la Segunda Guerra Mundial y especialmente
en las últimas décadas, ha atraído mucha
atención tanto sobre el fenómeno como sobre la
propia industria. El análisis de la literatura existente
arroja mucha luz sobre el crecimiento y la popularidad del turismo. Con el fin de entender
mejor lo sucedido, los trabajos y perspectivas
desarrolladas durante los últimos años pueden
clasificarse en cuatro grupos, cada uno de ellos
indicativo de una cierta posición o plataforma
teórica. Estas plataformas (Apologética,
Precautoria, Adaptativa y Científicocéntrica)
han ido apareciendo por orden cronológico,
cada una de ellas en continuidad y oposición
con la anterior, pero sin llegar a reemplazarla.
Hoy todas ellas siguen coexistiendo.
LA PLATAFORMA APOLOGÉTICA:
LO BUENO DEL TURISMO
La primera plataforma apareció como resultado
del esfuerzo de una serie de individuos, firmas
e instituciones —que incluían empresas privadas,
agencias públicas y asociaciones de la
industria entre otras— directa o indirectamente
interesadas en los aspectos económicos del
turismo. Esos «grupos de interés» a menudo
arguyen que el turismo es una industria intensiva
en trabajo; que beneficia a muchos sectores
económicos más allá de los directamente implicados
en él; que es una alternativa viable para
muchas comunidades y países; que genera divisas
muy necesarias para participar en la comunidad
global; y más cosas por el estilo. A fin de
situar al turismo bajo la luz más favorable, sus
apologetas subrayan también otros de sus atributos:
que el turismo preserva el entorno natural
y cultural; que revive antiguas tradiciones; que
contribuye activamente a mantener espectáculos
culturales; y que facilita la comunicación intercultural
y las expectativas de paz mundial. Esas
particularidades socio-económicas combinadas
(Tabla 1), ayudadas por la atención global, han
alimentado su promoción y desarrollo hacia paí-
ses próximos y lejanos.
LA PLATAFORMA PRECAUTORIA:
LO MALO DEL TURISMO
Con el paso del tiempo, algunas observaciones
puntuales así como conclusiones de algunas
investigaciones serias sobre los diversos aspectos
e influencias del turismo comenzaron a poner en
cuestión a la plataforma apologética. Estas nuevas
voces, apenas audibles antes de o durante los
sesenta, se convirtieron durante los setenta en la
Plataforma Precautoria. Algunos miembros de
la comunidad científica, especialmente algunas
instituciones públicas y privadas preocupados
con la protección de las culturas y la naturaleza,
contribuyeron a la difusión de esta plataforma
precautoria o premonitoria. Su mensaje no se ha
limitado a la falta de beneficios económicos, sino que se ha ampliado a cosas como que la
industria genera empleos mayoritariamente estacionales
y de baja cualificación; que beneficia
tan sólo a las grandes empresas y corporaciones;
que destruye la naturaleza y sus recursos escénicos;
que convierte en mercancías a personas y
culturas; que desequilibra la estructura de las
sociedades de acogida. Hoy, como antes, esta
segunda posición cubre un amplio terreno que
va desde el completo rechazo de la plataforma
anterior hasta pronunciamientos cualificados
sobre sus consecuencias no deseables.
Como los partidarios de cada una de esas dos
plataformas siguen manteniendo sus posiciones
(aunque no de forma organizada o con una sola
voz), el fuego cruzado entre ambas que alcanzó
su cenit en los setenta ha sido inevitable. Esos
intercambios, a menudo con una fuerte carga
emocional, incluyen discusiones de ideas y posturas
contrapuestas, así como fieras críticas de
la plataforma opuesta. Cada una de las conclusiones
de la Plataforma Apologética ha generado
la correspondiente respuesta de la Plataforma
Precautoria (Tabla 2), una situación que no conduce
al diálogo o al discurso productivo.
LA PLATAFORMA ADAPTATIVA:
EL CÓMO DEL TURISMO
La mayoría de los debates polarizados entre
las plataformas apologética y precautoria han
girado sobre los impactos de la industria, así que
uno puede argumentar que algunas formas alternativas
o tipos adaptativos de turismo podrían
tener menores o más escasas repercusiones
negativas que otras opciones. Poco a poco, la
atención fue corriéndose hacia esas formas de
desarrollo alternativo. Esta posición ayudó a la
aparición de una tercera plataforma durante los
ochenta, la Plataforma Adaptativa.
Armada con el conocimiento de las alternativas
anteriores, esta tercera posición favorece
aquellas formas de turismo que son especialmente
respetuosas con las comunidades de acogida
y su entorno sociocultural o construido, así
como con el medio natural en que se mueven.
Al tiempo, se plantea proporcionar a los turistas
nuevas opciones y experiencias gratificantes.
Las estrategias prescritas han sido bautizadas
con nombres como agroturismo, turismo apropiado,
turismo comunocéntrico, turismo controlado,
turismo de granja, turismo cultural o
étnico, ecoturismo, turismo verde, turismo indigenista,
turismo vital, turismo de naturaleza para turismo, turismo responsable, turismo rural,
turismo sensitivo, de baja intensidad, turismo
suave o turismo sostenible; la lista sigue creciendo
e incluye el «no turismo» como una
alternativa más.
En general, la Plataforma Adaptativa mantiene
que esas modalidades giran en torno a las
comunidades, emplean recursos locales, son
relativamente sencillas de gestionar, no son destructivas,
benefician a turista y anfitriones por
igual e incluso mejoran la comunicación entre
ellos. E1 turismo adaptativo, con independencia
de su naturaleza o dimensiones, se presenta
como un conjunto de alternativas al turismo
actual de masas, comercializado, incontrolado o
duro que se practica en casi todas partes. Una de
las últimas alternativas, conocida como ecoturismo,
ha atraído la atención de empresarios y
gobiernos, así como de investigadores y académicos, a menudo como coartada para mejorar
sus beneficios entre los primeros. En general,
ésa y otras formas de turismo alternativo, con
flancos abiertos a la explotación o no, han aparecido
como remedios parciales. Las estrategias
de la Plataforma Adaptativa, empero, no pueden
acomodar el gran volumen turístico que se genera
globalmente. Mientras que sus formas y prácticas
pueden ser encauzadas, el volumen turístico
no puede ser recortado.
LA PLATAFORMA CIENTÍFICO-CÉNTRICA:
EL POR QUÉ DEL TURISMO
Las diferentes plataformas apologética, precautoria
y adaptativa constituyeron las principales
condiciones y fuerzas generadoras de un
gran número de desarrollos en la teorización del
turismo. Ante todo, apareció un reconocimiento
general por parte de todos los implicados, con
independencia de sus distintas posiciones, de
que el turismo es una industria global gigantesca,
que sirve a millones de turistas cada día y
que tanto industria como consumidores turísticos
forman ya parte del paisaje. En segundo
lugar, cualquier tipo de desarrollo, turismo
incluido, genera tanto cambios deseables como
consecuencias no queridas, con lo que lo importante
es la relación coste-beneficio. En tercer
lugar, la insistencia de las plataformas apologética y precautoria sobre impactos y de la adaptativa
sobre formas de desarrollo representan tan
sólo visiones parciales o limitadas. En cuarto
lugar, por tanto, tomar al turismo como un todo
o un sistema —para así poder entender sus
estructuras y funciones subyacentes— contribuiría
a la formación de la teoría en este campo.
A su vez, semejante movimiento ayudaría a
mejorar las construcciones teóricas acerca de un
fenómeno que se ha convertido ya en una institución
global y en un negocio que ha devenido
una mega-industria. Con la ayuda de estas perspectivas
interrelacionadas, procesuales y asimiladoras
una cuarta plataforma, la Plataforma
Científicocéntrica emergió durante la última
década del siglo XX.
Esta última plataforma, generalmente ocupada
por miembros de la comunidad académica e
investigadora, ha tratado de dotarse de una fundamentación
científica y, al tiempo, de mantener
expeditas las vías de comunicación con las
otras tres. Para alcanzar una posición equilibrada,
esta plataforma basada en la ciencia defiende
la objetividad, con sus puentes hacia las otras
entendidos como vías de acceso y no de subordinación.
Adicionalmente, estudia sistemáticamente
la propia estructura del turismo; lo coloca
en continuidad con diversos campos de
investigación o disciplinas; define su lugar en el
contexto multidisciplinar amplio que la genera y
la acomoda; examina sus funciones a escala personal,
grupal, empresarial, gubernamental y sistémica;
identifica los factores que influyen y
son influidos por el turismo. Todo ello contribuye
a un tratamiento totalizador del turismo, no
sólo de sus impactos o de sus formas. Su meta
principal es la formación de un cuerpo científico
de conocimientos sobre el turismo.
Con tales desarrollos procesuales casi simultáneos
en su progreso, las definiciones iniciales
del turismo, generalmente preocupadas con el
número de kilómetros viajados, motivos de viaje
y dinero gastado (una orientación típica de la
Plataforma Apologética), han evolucionado continuamente.
Este cambio ha favorecido definiciones
más totalizadoras que deberían incluir,
entre otras cosas, referencias a los sistemas
generadores y receptores, su interdependencia y
el texto y contexto totales que aseguran su vitalidad.
Por ejemplo, el turismo puede ser definido
como el estudio de las personas fuera de su
hábitat habitual, del aparato y las redes turísticas
y de los mundos ordinario (cotidiano) y no ordinario
(turístico) en su relación dialéctica. Esta y
otras definiciones semejantes se proponen abandonar
las nociones anteriores más atentas a la medición del tráfico turístico o su magnitud
económica, para pasar a considerarlo como un
sistema total del que la economía no es más que
una de las dimensiones significativas. Semejantes
aproximaciones sistemáticas van a
continuar durante el próximo siglo tratando de
llegar a definiciones más refinadas y un tratamiento
totalizador del turismo como campo de
investigación. Por el momento, esta fundamentación
u orientación se halla en una fase de solidificación,
pero los trabajos de la Plataforma
Científicocéntrica van produciendo réditos crecientes.
UNA NUEVA PLATAFORMA:
INTERÉS PÚBLICO
Esas cuatro plataformas han resumido el desarrollo
del turismo hasta el final del siglo XX
(Jafari 2002). ¿Podría ser que la nueva década
con que se ha iniciado el siglo XXI, a pesar de
hallarse tan sólo en su mitad, haya traído consigo
ya otra nueva etapa en el desarrollo científico
y social del turismo? Si así ha sucedido,
¿cómo podríamos denominar a la nueva plataforma?
Para muchos observadores el mayor acontecimiento
sucedido hasta la fecha en el siglo XXI
ha sido los ataques contra objetivos americanos
en Nueva York y Washington en 11 de
Septiembre de 2001 o 11-S, cuyas consecuencias
siguen desplegándose aún. En esa fecha,
también la industria turística sufrió una gran
conmoción. Su resultado inmediato trajo duras
consecuencias para la industria tanto en destinos
próximos como lejanos. La situación se tornó
tan seria que hasta el presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, prestó su cara y su voz
para apoyar al turismo, animando a los americanos
a viajar y disfrutar de la belleza, las grandes
extensiones y la variedad de su país de costa a
costa. Nunca había pasado el turismo con anterioridad
por una situación de tanta conmoción y
debilidad. Tampoco había conocido nunca un
grado similar de «patrocinio» desde los más
altos niveles de gobierno, en Estados Unidos o
en cualquier otro lugar. Sin duda, el propósito
del presidente Bush no era participar en la promoción
del turismo, sino impulsar los viajes de
Norte a Sur y de Este a Oeste del país para hacer
ver que la vida social volvía rápidamente a la
normalidad. Pero ese presunto objetivo es
secundario; lo importante es que el turismo se
haya convertido en un fenómeno sociopolítico
tan poderoso, lo que muestra a las claras su aún
no reconocida función pública e importancia.
Por si el 11-S no hubiera acarreado suficientes
problemas a la industria en el mundo entero,
a principios de 2003 se produjo otra sorpresa
desagradable, el síndrome respiratorio agudo
que en inglés se conoce como SARS. El volumen
de los viajes se situó rápidamente bajo
mínimos en todos los destinos y zonas geográficas
afectadas más en las limítrofes. De nuevo,
tras el incidente del SARS, caras y voces bien
conocidas por el público (autoridades gubernamentales
y personajes famosos) en los lugares
afectados, como podía verse en los medios locales,
se mostraron muy activos en tomar iniciativas
para apoyar o rescatar a sus industrias turísticas
nacionales, reaccionando y, a veces,
contradiciendo las alertas de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) sobre la conveniencia
de viajar a sus países.
Pronto, tras la normalización de la situación,
los medios destacaron con exhuberancia que
«Vietnam, Toronto, Hong Kong y Singapur celebraron
el deseado final de las alertas de la
OMS». Significativamente, esas voces provení-
an de personas y grupos cuya fama provenía de
medios ajenos a los sistemas de operación turística,
que así se «apropiaban» de y apoyaban a
«sus» propias industrias turísticas, haciendo
converger en el intento al gobierno y a los ciudadanos.
Todo ello muestra que todos esos
«forasteros» en los medios turísticos reconocían
la importancia de esa industria para sus economías
y habían resuelto dar pasos firmes y bien
calculados en su defensa.
Adicionalmente, otros «forasteros», como
UNESCO, el Programa de Desarrollo de
Naciones Unidas (PDUN) y el Banco Mundial,
aunque no nuevos en la plaza, parecen desear
incrementar su presencia en el sector turístico.
No menos significativa es la conversión de la
Organización Mundial del Turismo (OMT) en
una agencia especializada de Naciones Unidas.
En Diciembre de 2003, la Asamblea General de
la ONU confirió por unanimidad a la OMT el
status de agencia especializada, dándole entrada
como miembro con plenos derechos en el
Consejo de Altos Ejecutivos para la
Coordinación de la ONU, que diseña estrategias
sistémicas de respuesta para responder a las iniciativas
intergubernamentales sobre cooperación y desarrollo económico. A la vez, su nueva
posición de influencia permite a la OMT colaborar
con la Asamblea General de la ONU, con
ECOSOC y con el Consejo de Seguridad y le
garantiza su igualdad con otras agencias de la
ONU como UNIDO (Organización para el
Desarrollo Industrial), OIT (Organización
Internacional del Trabajo), UNESCO, FAO y
OMS. Todo ello permitirá a la OMT y —por su
mediación en los sistemas organizativos de la
ONU— al turismo contar con una plataforma
pública adicional y una tribuna internacional
desde la que la voz y la influencia del turismo
(con sus consecuencias queridas e indeseadas)
podrá hacerse oír ampliamente. Por ejemplo, una
de sus consecuencias indeseadas, el turismo
sexual, fue discutida en el discurso del presidente
de Estados Unidos ante la Asamblea General
en 23 de Septiembre de 2003. Esa misma asamblea
se ha convertido así en una plataforma global
a la que OMT e industria turística pertenecen.
Toda esta gran representación (inter)gubernamental,
fruto sin duda del 11-S y del terror
anti-SARS, parece indicar que se está formando
una plataforma pública de diversos agentes
externos que apoyan o se encuentran envueltos
en actividades turísticas en nombre de los pueblos
que representan y de la propia industria. Por
causa de esos acontecimientos favorables o desafortunados
el turismo aparece crecientemente
en terrenos ajenos, adopta una dimensión pública
y obtiene un reconocimiento superior al que
ha gozado nunca antes. Tal vez sea éste el tiempo
adecuado —la oportunidad— de que la
industria literalmente acepte quedarse a un lado
y dar paso a estos y otros agentes de influencia
para que ocupen la tribuna de representación del
turismo, le den voz, hablen en su nombre, mejoren
su posición y lo hagan avanzar en medios de
los que tradicionalmente ha estado ausente.
Así, junto a las cuatro plataformas de
Apología, Precaución, Adaptación y Cienciocentrismo
de las décadas pasadas (que siguen
aún vivas y haciéndose oír con sus distintos
tonos) otra parece estar emergiendo, la
Plataforma de Interés Público. Sin duda, la década
es aún demasiado joven para definirla por una
sola pauta, pero en cualquier caso cabe argüir
que eso sería una evolución favorable para y en
el turismo. Una voz o plataforma que ayuda el
turismo a ocupar su lugar legítimo junto a las
demás industrias en círculos locales, nacionales
o internacionales es altamente deseable.
Como se ha visto, algunos incidentes recientes
han impulsado a gobiernos, ONGs y ciudadanos
de diversos destinos turísticos a reclamar
atención y «apropiarse» del turismo. Es importante
aprovechar estos cambios de forma que la
industria eche nuevas raíces propias y se dote de
nuevos portavoces «formales». Los dirigentes
de la industria turística y sus estudiosos e investigadores
deberían tener la capacidad de anticipación
necesaria para convertir esta breve oportunidad
transitoria en una verdadera tendencia
(o en un impulso para toda la década), en una
Plataforma de Interés Público bien consolidada.
¿Cómo y en qué podría este cambio servir de
ayuda? Como es bien sabido, cambio y crisis
son la norma, no la excepción, en turismo. Pese
a ello, la industria todavía prefiere esperar a que
las cosas ocurran para reaccionar o responder a
los problemas que le sorprenden. Los casos del
11-S y del SARS —ambos dramáticos en su
magnitud y naturaleza, con repercusiones mundiales—
son ejemplos excelenetes aunque
excepcionales. Esta actitud de esperar a ver
tiene que cambiar. Como otras industrias bien
establecidas, el turismo debe también recobrar
su propia voz pública; actuar con decisión; prever
los acontecimientos (tanto positivos como
negativos); formular opciones; tener alternativas
a su disposición y demás para poder influir e
incluso canalizar los acontecimientos antes de
que se produzcan. La industria por sí sola no
puede atrontar estas tareas. Para avanzar en esa
dirección hay que animar e impulsar a otras
voces, fuerzas y actitudes públicas con sólidas
raíces.
En otras palabras, la técnica prevalente de
limitarse a reaccionar ante las crisis no tiene
lugar en el futuro que comenzamos a vislumbrar.
Los propios nombres de las estrategias del
pasado (desde «manejo de crisis» hasta «comités
de crisis») se conforman con no prever o no
actuar hasta que un destino o una compañía
turística se ven enfrentadas con una situación
difícil. Gracias a esta Plataforma de Interés
Público que empieza a insinuarse como resultado
de acontecimientos sin precedentes, pero que
aún no ha acabado de tomar tierra y echar raíces,
es posible pronosticar que van a aparecer
muchas formas diferentes de anticipar y canalizar
el futuro de la industria.
EL DESARROLLO DEL TURISMO COMO
DISCIPLINA CIENTÍFICA
Las plataformas Apologética, Precautoria,
Adaptativa y Científicocéntrica, en conjunto,
ofrecen una perspectiva general de la formación
y transformación de las visiones sobre el turismo.
Ocultas tras este panorama general se hallan
las condiciones específicas (catalizadores, agentes
de cambio) que han contribuido a esa evolución
y al desarrollo de la teoría en el campo del
turismo. Un análisis de este proceso de conversión
en ciencia muestra que el turismo tiene hoy
casi todas las propiedades y herramientas generalmente
asociadas con los campos de investigación
más desarrollados.
EL TURISMO COMO DISCIPLINA
UNIVERSITARIA
Como resulta claro del argumento anterior, el
interés de la comunidad académica por esta
investigación ha crecido a lo largo del tiempo.
Pero la investigación es tan sólo uno de los
aspectos de la vida académica; el otro es la ense-
ñanza. Muchas universidades han ampliado el
rango de materias ofrecidas con el estudio del
turismo. Durante la primera parte del siglo XX,
varias universidades europeas habían ya establecido
cátedras de turismo. Las universidades de
Estados Unidos y otros lugares del mundo descubrieron
el turismo mucho más tarde.
Inicialmente, los programas de gestión hotelera
añadieron el turismo a sus currículos. Pronto, el
turismo comenzó a extenderse a otros programas
y departamentos, gestión de negocios, ocio,
esparcimiento, e incluso ciencias sociales. La
oferta actual va desde cursos aislados hasta concentraciones
minoritarias o mayoritarias en
turismo, tanto en el nivel de licenciatura como
en el graduado. Significativamente, el número
de universidades que ofrecen cursos avanzados
está en aumento. Por varios años ya, algunas universidades
en todo el mundo han extendido sus
programas doctorales en educación, ocio y planificación
urbana-regional para incluir el turismo
y algunas ofrecen ya doctorados en turismo.
Un examen de los programas y tesis sobre turismo
muestra que éste es un campo realmente
interdisciplinar (Figura 1). Con una creciente
popularidad entre los universitarios, tanto en el
terreno de la enseñanza como de la investigación. Pero estos cambios no se han producido de
forma aislada. Otras condiciones y agentes de
cambio han sido básicos en su aparición.
REVISTAS CIENTÍFICAS
La importancia que las publicaciones científicas
tienen en los distintos campos no necesita
resalte. En el terreno turístico hay varias de
diversa antigüedad. En Norteamérica pueden
destacarse Journal of Travel Research, Tourism
Análisis, Annals of Tourism Research, Tourism,
Culture & Communication; en Europa, The
Tourist Review y Tourism Management; en Asia
Tourism Recreation Research y Asia Pacific
Journal of Tourism Research; en el Pacifico Sur
The Journal of Tourism Studies y Pacific
Tourism Review, pero no son más que una muestra
reducida de las revistas en lengua inglesa.
Hoy el número de publicaciones científicas
sobre gestión hotelera, turismo y ocio en esta
lengua supera las cuarenta. Mientras que cada
una tiene un contenido y un tratamiento especí-
ficos y busca objetivos propios, en conjunto
estructuran y son estructuradas por los trabajos
de investigación de una comunidad pluridisciplinar
de académicos cuyas publicaciones pueden
igualmente aparecer en otras formas y lugares.
Sus números especiales sobre asuntos bien
delimitados ofrecen perspectivas adicionales
bien enfocadas, reforzando la conexión y la
dependencia del turismo respecto de otros campos
de investigación (Figura 1).
PUBLICACIONES
La regularidad de las revistas asegura un flujo
continuo de investigaciones. A través de ellas,
las conclusiones aparecen con mayor frecuencia
y más rápidamente, conteniendo información
actualizada, el flujo continuo y cumulativo de
conocimiento se refuerza. Pero libros, monografías,
obras de referencia y otras publicaciones
sirven propósitos similares y su contribución al
avance de la ciencia son de importancia singular.
E1 número de esta publicaciones era insignificante
en los años sesenta; algunas aparecieron
durante los setenta; muchas más se
publicaron en los ochenta; y los noventa han
sido una década de abundancia. Diversos editores,
con algunas de las más prestigiosas casas
internacionales entre ellos, incluso mantienen
colecciones específicas de turismo. Estas últimas,
por su continuidad temática, aseguran una
regularidad emparentada con el proceso cumulativo
de las revistas. Libros aislados y colecciones,
junto con las obras de referencia principales
—como la Enciclopedia of Tourism (Jafari
2000)— han sido contribuciones señaladas que
han permitido mejorar la posición académica
del turismo en el mundo entero.
INVESTIGACIÓN Y SOCIEDADES
DE INVESTIGADORES
Otra fuerza estructurante y estructurada en el
proceso de conversión científica ha sido la formación
de grupos de investigadores especializados.
Hay muchos y con diversas formas de
actuación. En turismo, su número no es aún
demasiado grande; casi todos son asociaciones
de cuota y tienen metas y objetivos similares. La
idea de una academia turística se materializó
con la creación en 1988 de la International
Academy for the Study of Tourism, que se proponía
reforzar las actividades y realizaciones
pasadas de otras instituciones como la
Association Internationale d’Experts Scientifiques
du Tourisme creada en 1951 o la Travel and
Tourism Research Association reorganizada en
1970. La Academia, cuyos miembros provienen
de muchos de los campos representados en la
Figura 1 es por naturaleza una institución dedicada
a la Plataforma Científicocéntrica que se
relaciona directamente con el tema de este trabajo.
Con ella, otro conjunto de herramientas y medios de investigación académica ha encontrado
su lugar.
FUERZAS OPERATIVAS
Desde hace décadas, los gobiernos han reconocido
la importancia del turismo. Aunque ello
se ha debido principalmente a su potencial económico
(Plataforma Apologética), ese reconocimiento
ha contribuido a mejorar su imagen entre
grupos grandes y pequeños, privados y públicos.
A su vez, puede argumentarse, ese impulso ha
permitido la expansión de las fuerzas ya examinadas.
Adicionalmente, uno debería reconocer,
como otro conjunto de fuerzas o desarrollos que
han favorecido el desarrollo científico del turismo,
el papel y los trabajos de organizaciones de
la industria turística o relacionadas con ella.
Esas organizaciones son muchas, tanto locales
como internacionales. La más importante entre
ellas es la Organización Mundial del Turismo,
una agencia intergubernamental afiliada con
Naciones Unidas. Aunque su razón de ser inicial
hay que buscarla en los aspectos comerciales del
turismo (de ahí su conexión con la Plataforma
Apologética), en años recientes la OMT ha dado
pasos de gigante tanto en el reconocimiento
como en la promoción de la investigación y educación
turísticas. Su compromiso reciente con la
última, tras establecer relaciones formales con
unas quince universidades europeas y del resto
del mundo refuerza esta valoración.
SEMINARIOS DE TURISMO
Otro grupo de fuerzas que colaboran en el
establecimiento del turismo como disciplina
científica son los seminarios y simposios organizados
por muchas agrupaciones y grupos de
interés, especialmente los dedicados a la investigación
y la excelencia académica en sus campos
respectivos. Hay que reconocer la importancia
de las conferencias organizadas por asociaciones
e instituciones turísticas que reúnen a investigadores
y expertos de la industria con formación
en muy diversos campos. Las conclusiones
de estos seminarios, a menudo publicadas en
revistas científicas son buena muestra de ello. A
su vez, esas conclusiones y los volúmenes que
originan mantienen el interés una vez acabadas
las conferencias. Los esfuerzos de antropólogos,
geógrafos, sociólogos y del resto del mundo
académico han de ser subrayados en este punto.
EDUCACION Y FORMACIÓN
PROFESIONAL
El desarrollo científico de la investigación en
turismo y el uso del conjunto de conocimiento
que se deriva de aquél está directamente relacionado
tanto con la teoría como con la práctica.
Uno de los aspectos que conecta efectivamente
a ambas es la formación/educación. En este
punto, parece apropiado recordar cómo el conocimiento
en su conjunto y en sus dimensiones
teóricas y prácticas puede ser la mejor guía en la
tarea de desarrollar los recursos humanos presentes
y futuros, algo que en la actualidad se
lleva a cabo en las universidades del mundo
entero, esas mismas instituciones que fueron las
primeras en contribuir al desarrollo de la fundamentación
científica del turismo. Su misión formativa
y educativa (además de su papel de la
investigación) no es una tarea menor, porque
está directamente relacionada con una fuerza
laboral que sólo en Estados Unidos supera los
seis millones y sube de 120 millones en todo el
mundo. Esa tarea se muestra aún más complicada
cuando se considera que esta fuerza laboral
es mayoritariamente de escasa cualificación
profesional, con sólo un pequeño porcentaje de
cuadros de gestión, administración y dirección.
En conjunto, esa fuerza laboral tiene la forma de
una pirámide en la que éstos últimos ocupan la
parte superior y los demás los escalones intermedio
y básico (Figura 2). A fin de hacer la discusión
manejable, nos vamos a ocupar tan sólo
de la formación y educación de las futuras generaciones
del primer nivel, sin olvidar que un
mismo cuerpo de conocimientos deberá guiar la
adaptación, perfeccionamiento y puesta al día
de la fuerza laboral en todos los niveles
En el campo del turismo, formación y educación
son términos intercambiables, pero aquí
«formación profesional» se referirá a los conocimientos
obtenidos en el puesto de trabajo y
«educación» a los generados por el trabajo fundamentalmente
intelectual. Como lo sugiere la
Figura 2, las posiciones superiores e inferiores
se complementan, con lo que los comentarios
para unas valen también para las otras. Dada la
naturaleza de la industria, la educación de los
cuadros superiores debe incorporar los conocimientos
multidisciplinares y las herramientas
conceptuales que proporcionan la mejor preparación
para las diferentes tareas de dirección y
alta gestión en los sectores privado y público
del turismo. La Figura 2 igualmente sugiere que
la educación debe proporcionar una visión en
profundidad que permita una comprensión de
conjunto de los diversos sectores de la industria,
de su interrelación; de los cambios y tendencias
del mercado; de su relación con los sistemas
sociopolíticos más amplios que
conforman y regulan la actividad turística y
demás. Por contraste, en la base de la pirámide,
la barra vertical se estrecha hasta llegar al mínimo;
de los trabajadores de este nivel (por ejemplo,
quienes disponen las mesas en las salas de
banquetes o en hoteles de convenciones) tan
sólo se espera que desarrollen el trabajo definido
en los manuales de operaciones.
Adicionalmente la Figura 2 muestra con claridad
otras diferencias entre los extremos opuestos
de la pirámide. Por ejemplo, los programas
de «educación» de los niveles superiores deben
otorgar «habilidades conceptuales» obtenidas en
contextos multidisciplinares. A1 otro extremo,
la «formación profesional» de los níveles básicos
debe proporcionar «habilidades técnicas»,
de forma que en este nivel éstas han de ser muy
superiores a las que obtienen en su «educación»
los altos ejecutivos. Otras barras de la pirámide
incluyen «trabajo intelectual» por oposición a
«trabajo manual», «diacronía» (es decir, visión
de futuro) por oposición con «sincronía» (visión
del aquí y ahora), y «saber entender» por oposición
a «saber hacer», todo ese conjunto de
barras inversas, pese a la aparente separación
que establecen, son parte principal de lo que
conforma y, al tiempo, distingue a la educación
por oposición a la formación.
La tercera hilera de barras verticales se refiere,
por el contrario, a las posiciones de «frente»
o «retaguardia» en la industria, con independencia
de que sean desempeñadas por los niveles
superiores o básicos. Sin duda, quienes se forman
para tratar con los turistas necesitan educación
y formación adicionales para cada una de
esas tareas, que no son sencillas. Por eso, las
barras no se amplían o estrechan en su dimensión vertical, sino que su horizonte en toda la
extensión de la pirámíde refleja un nivel de contacto
similar con los turistas. E1 «profesionalismo»
es importante para toda la fuerza laboral,
pero se manifiesta mejor en situaciones de contacto,
al igual que la «hospitalidad». Para entender
bien la situación, conviene subrayar que la
mega’industria a la que nos estamos refiriendo
es, a la vez, un arte y una ciencia en la que la
hospitalidad es el «arte» y el turismo la «ciencia».
En cualquier caso, con independencia de
cómo se quiera construir esta relación, quienes
están en contacto directo con los turistas tienen
que haber dominado el arte de la hospitalidad
para poder atraer, recibir, manejar y servir apropiadamente
a clientes que provienen de muy
diversas regiones, con un bagaje cultural y unas
expectativas muy diversas. Finalmente el «cosmopolitismo»
define aún más claramente el
concepto y la práctica de la hospitalidad. La
educación y formación profesional de quines
van a estar en el «frente» del establecimiento
tiene que incluir una buena comprensión de la
cultura de sus distintos mercados turísticos, de
tal forma que sepan moverse con soltura en culturas
distintas de la propia. Cosmopolitismo
igualmente sugiere aquí que los profesionales
del «frente» necesitan hablar al menos una de las
lenguas de sus mercados principales, sin distinción
de cuál sea su lugar en la pirámide laboral.
De hecho, la Figura 2 alcanza su pleno sentido
cuando se la contempla a la luz de las cuatro
plataformas turísticas y su evolución. Por ejemplo,
típicamente los apologetas muestran mayor
interés por la formación profesional, mientras
que los cientificocéntricos tienen mayor interés
por la educación de la fuerza laboral; las asociaciones
gremiales resaltan los aspectos prácticos
y los círculos académicos los teóricos; la industria
impulsa publicaciones profesionales, mientras
que la academia prefiere revistas en las que
los trabajos son sometidos a un proceso de valoración
pre-publicación, etcétera. Desde esta
perspectiva, la Figura 2, pese a su simplicidad,
sugiere la dirección que han de tomar el desarrollo
curricular, el rango de las asiguaturas a
incluir, su grado de abstracción, las técnicas de
instrucción, los tipos de trabajo de campo, y
demás. Pero, de forma aún más significativa,
este paradigma de educación/formación ilustra
por sí mismo lo que su nueva fundamentación
científica ofrece al turismo, independientemente
de que se le considere como una industria, un
campo de investigación o ambas cosas a la vez,
una distinción que posiblemente se vaya difuminando
a medida que el paisaje intelectual sea
objeto de mejores mapas, mejor señalizado y
mejor coloreado. Esta fundamentación interdisciplinar
proporciona todo lo necesario para el
estudio del turismo en todos los aspectos, de
forma individual pero consistente, incluyendo
cuestiones de educación y formación profesional
que han sido debatidas durante décadas.
Mencionemos tan sólo cómo un nuevo tema de
investigación, el debate sobre el turismo sostenible,
toma su inspiración, su fuerza y su sustancia
de los mismos cimientos evolutivos que permiten
construirlo hoy como un tema a
desarrollar. Educación y formación; desarrollo
sostenible, aspectos culturales; costes y beneficios
se tornarán aún más prometedores a medida
que el paisaje intelectual aumente su tamaño y
su sofisticación en los años venideros; a medida
que las viejas, nuevas y futuras dimensiones del
turismo empiecen a desplegarse en su totalidad.
EL FUTURO QUE ESPERA
La discusión anterior sobre las cuatro plataformas,
las fuerzas de cambio o catalizadores,
su texto y su contexto en la estructuración y conformación
de los trabajos y perspectivas sobre
educación y formación profesional, proveen
tanto información retrospectiva como nuevas
formas de mirar al turismo, como campo teórico
tanto como terreno operacional. Todo ello debe
ahora completarse con la visión de futuro que
nos lleve más allá de los enclaves académicos y
de los asuntos operativos hacia horizontes científicos
y de desarrollo futuro.
EL TURISMO COMO DISCIPLINA
CIENTÍFICA
El proceso acumulativo de construcción —
ladrillo a ladrillo— de los cimientos científicos
del turismo continuará. Como en el pasado, las
ciencias sociales contribuirán decisivamente a
su formación y solidificación. Otros campos
relacionados con el estudio del turismo ayudarán
también a definir y refinar las áreas comunes
con el estudio del turismo. Puesto que mantiene
relaciones con diversos fenómenos y
puesto su estudio utiliza teorías y métodos de otras disciplinas, el turismo está llamado a asumir
un papel realmente interdisciplinar en el
mundo académico. Sobre estas bases, sus propias
teorías y métodos emergentes serán tomadas
a préstamo por las mismas disciplinas que
con anterioridad contribuyeron generosamente a
la creación de sus bases científicas. Más aún, la
investigación turística será usada con creciente
intensidad por las publicaciones científicas de
otras disciplinas para ilustrar sus propias referencias.
Así ha de suceder porque el turismo
tiene perspectivas propias y únicas que ofrecer,
tanto más cuanto que vaya crecientemente convirtiéndose
en una actividad que la gente pueda
entender fácilmente (por la creciente comprensión
de su papel en la sociedad y en la economía).
Más aún, todo indica que muchos estudiantes
que se graduarán en diversos campos
teóricos bien establecidos, así como en el propio
del turismo continuarán defendiendo un número
creciente de tesis doctorales sobre dimensiones
viejas y nuevas del fenómeno.
En la actualidad, algunas asociaciones de disciplinas
bien constituidas han creado en el seno
de su organización profesional grupos de interés
por cuestiones turísticas. A medida que siga creciendo
la importancia del turismo más asociaciones
querrán establecer puentes, entre los que
se contarán nuevos grupos de interés especializado
ya sea en antropología, ecología, economía,
historia, estudio del ocio, mercadeo y gestión
de negocios, ciencia política, psicología y
demás (muchos de ellos, dígase nuevamente,
están ya en funcionamiento). A medida que esos
grupos asociativos de interés crezcan, empezarán
a patrocinar seminarios o congresos conjuntos.
Son ésas las mejores ocasiones para que las
mentes creadoras tengan oportunidad de hacer
avanzar el discurso multidisciplinar sobre el
turismo.
Con éstas y otras aportaciones científicas ya
en progreso y con el crecimiento sostenido de la
creación de trabajos turísticos, nuevas universidades
se plantearán otrecer programas de licenciatura
y de post-grado en este campo. Muchas
de las más prestigiosas incluirán grados de doctorado.
Muchas universidades ofrecerán sus programas
de turismo dentro de los típicos departamentos
y escuelas del presente, al tiempo que
los departamentos de ocio y recreo dedicarán
mayor atención al turismo con vistas a una eventual
integración de programas. Más departamentos
universitarios, incluyendo los de ciencias
sociales, empezarán por ofrecer algunas asignaturas
aisladas de turismo para acabar ofreciendo
carreras completas, posiblemente tanto por una
incapacidad para atraer un número suficiente de
estudiantes hacia sus programas básicos como
por la relevancia y el atractivo creciente del
turismo. Pronto, nuevas universidades empezarán
a establecer escuelas universitarias o carreras
en turismo. Su oferta incluirá títulos generales
en turismo con opciones especializadas en
gestión hotelera, mercadeo, planificación y desarrollo,
administración pública, turismo en paí-
ses en desarrollo y turismo internacional, por
nombrar sólo algunas.
Lo que es actualmente tan sólo una opción —
ampliar vertical y horizontalmente la base científica
del turismo— se convertirá en la obligación
para el profesorado de turismo de utilizar
con regularidad el cuerpo teórico existente y
contribuir de forma productiva a su crecimiento.
Esta es una expectativa que rige ya en todos los
campos científicos establecidos y el turismo no
ha de ser excepción. La regla fáctica actual de
«publica o revienta» tendrá aún mayor exigencia
normativa para la retención, promoción del profesorado
y la provisión de cátedras.
Algunas universidades han dotado ya cátedras
de turismo y hospitalidad. El desarrollo de
la ciencia y el futuro crecimiento de la industria
aumentarán la creación de nuevas cátedras en
muchos países, desarrollados o en desarrollo.
Como en el pasado, algunas de las nuevas cátedras
serán creadas con ayuda de diversos sectores
de la industria. Más aún, a medida que los
distintos segmentos crezcan y el turismo sea
mejor considerado como fenómeno socioeconómico, las instituciones intelectuales y las fundaciones
verán con mejor disposición las investigaciones
turísticas, lo que representará un
cambio notable en relación con la situación
actual, un cambio que afectará a las peticiones
de ayuda para tesis doctorales y proyectos independientes
de investigación. Semejantes desarrollos
favorables se verán aumentados con la
dotación de premios prestigiosos para distinguir
la investigación académica en este campo, lo
que impulsará al turismo hacia nuevos horizontes
en paridad con los sectores científicos bien
establecidos.
EL TURISMO COMO CAMPO DE
OPERACIONES
Irónicamente, La industria turística no ha
reconocido por completo ni apoyado suficientemente
la investigación turística. Terminará por
hacerlo, pero gradualmente, especialmente a
medida que el número de directivos con estudios
de turismo aumente y la industria a ver cómo la
investigación le ayuda a progresar. Igualmente,
agencias gubernamentales y asociaciones gremiales
no sólo necesitarán incorporar más conocimientos
substantivos y herramientas eficaces
en la realización de sus tareas, sino que producirán
también más trabajos de investigación aplicada
a sus horizontes inmediatos de actividad.
Esta posibilidad se ampliará a medida empleen
más directivos con formación avanzada en turismo.
Tanto la industria como el sector público
prestarán mayor atención a los aspectos no económicos
del turismo, dedicando un porcentaje
mayor de sus presupuestos de investigación a
estudios más allá del mercadeo. De forma general,
el actualmente amplio hiato entre investigación
y operaciones se verá reducido produciendo
mayor ósmosis entre ambos. La relación
tripartita academia-industria-sector público se
verá igualmente solidificada.
Mayor colaboración en investigación y actuaciones
entre los campos operativo y conceptual
es una de las expectativas previsibles para el
futuro. Muchos de los temas hoy discutidos y
otros que aparecerán serán seguramente explorados
de esta forma conjunta incluyendo, por
ejemplo, investigaciones aplicadas sobre los
estilos de vida y sus cambios. A menudo se
piensa que el futuro será una mera ampliación
del pasado. Pero no es así, la gente cambia, las
sociedades cambian, los valores cambian, las
necesidades y expectativas cambian, e igualmente
cambian los estilos de vida. Esos cambios,
a su vez, definen y redefinen el futuro de
la industria y de sus múltiples productos, a
medida que el turismo refleja esos cambios
sociales.
Otro ejemplo de sinergia investigación/operaciones
aparecerá en el área del turismo de salud.
Los nuevos estilos de vida emergentes animan a
la gente, por ejemplo, a dar mayor importancia a
su salud. Hoy todos exploramos distintas alternativas
para extender nuestras vidas, vivir una
vida más sana y disfrutarla por completo. Aquí
aparece la conexión entre estilos de vida sanos y
turismo. Precisamente, se favorecen muchos
tipos alternativos de turismo para buscar ese
horizonte de salud, pues su práctica contribuye a
una mejor condición de cuerpo y mente.
Otra instancia de colaboración que viene a las
mientes es el trabajo en el mercado de la tercera
edad. Los cambios de estilo de vida y el deseo
de mantener un cuerpo y una mente más sanos
son una tendencia general que atraviesa las diferencias
de raza, clase, género y edad. Manejar
los horizontes así esperados, que a su vez están
formados por un complejo de variables, complica
la tarea de los investigadores. De suyo, estilos
de vida y salud se han visto mejorados por
los avances en medicina, tecnología, y sistemas
de bienestar, entre otros, han llevado a la creación
de un fenómeno nuevo, un repentino
aumento de la población de edad avanzada o
ciudadanos de la tercera edad. Estos son hoy
muchos más en número, tienen estilos de vida
vigorizantes y disfrutan de mejor salud. Muchos
de ellos, por otra parte, deciden retirarse más
jóvenes para así favorecer su paso al siguiente
estadio de su ciclo vital. Superadas las preocupaciones
familiares y profesionales y expectativas
de vida confortable en el futuro mantener
una vida saludable y disfrutar del ocio —hecho
posible por sus ahorros y una oferta «ilimitada»
de tiempo libre— se ha convertido en una especie
de nueva profesión o religión, con el turismo
como uno de los medios y fines principales en el
nueva jornada de sus vidas. Todo esto sugiere un
movimiento masivo de personas mayores cruzando
por todos los lugares del planeta. E1 estudio
de este grupo —con sus propias ideas y filosofías
que se resumen en «no querer morir» sino
«disfrutar de la vida», como dicen los medios,
tanto en casa como en destinos turísticos próximos
y lejanos— hará necesario conectar turismo
y otros campos de investigación como medicina
y gerontología. En este punto, dado que los
mayores prefieren estar lejos de casa tanto como
sea posible pues han ahorrado lo suficiente para
ello, están apareciendo nuevas y excitantes alternativas
creativas tanto en la teoría como en la
práctica. Ese complejo fenómeno del turismo
tan sólo ha empezado a desplegarse y, a menudo,
sus dimensiones más inesperadas se convierten
en foco de atracción pluridisciplinar.
Concluyamos. En un breve período de tiempo
el estudio del turismo ha dado pasos de gigante,
pasando de un marco limitado mayormente a sus
dimensiones prácticas a un panorama muy amplio con serios fundamentos científicos. Este
proceso de trasformación se ha beneficiado de
las ideas de las cuatro escuelas de pensamiento:
las Plataformas Apologética, Precautoria,
Adaptativa y Científicocéntrica. Esta última,
influida por diversas condiciones y catalizadores,
armada con conceptos y herramientas multidisciplinares,
se ha mantenido en un curso recto
hacia su desarrollo científico que ha cobrado en
la actualidad un claro sentido de su dirección.
Hoy, cuando acaba de entrar un nuevo siglo,
parece evidente que el turismo está ocupando
finalmente su justo lugar académico en los círculos
investigadores y educativos. Todo sugiere
que esta tendencia va a continuar hacia nuevas
fronteras del saber, un desarrollo que aumentará
su status entre las instituciones formales y la
sociedad en su conjunto. Pero la culminación de
esta marcha hacia su conversión en ciencia va a
depender de la ayuda y la influencia que ejerzan
la propia comunidad científica, las instituciones
proveedoras de fondos y medios, las agencias
gubernamentales, las asociaciones y la industria
turística. «Un viaje de mil millas», dice un proverbio
chino, «comienza con un solo paso». Sin
duda, el turismo ha superado ya su estadio inicial
y su jornada científica progresa a todas
luces, buscando nuevas fronteras, explorando
nuevos horizontes. E1 panorama del saber sobre
turismo está claramente dibujado, como lo mostró
el contenido de número que celebraba el 25
aniversario de Annals of Tourism Research y la
publicación de la Encyclopedia of Tourism, entre
otras cosas.
Los primeros beneficiarios de esta singladura
serán la propia industria turística y los gobiernos
que, en nombre de sus representados, capitalizarán
sus utilidades como lo hacen con el creciente
volumen de saberes básicos y aplicados para
ventaja de todos, muy especialmente de las
comunidades de acogida. La investigación totalizadora
e informada, así como las estrategias
operativas —que tienen la vista puesta en el
futuro, pero actúan sobre el día de hoy, que se
proyectan globalmente, pero se desarrollan
localmente— proporcionarán los principios,
prácticas y f1losofías necesarias para guiar el
proceso. Los investigadores saben, sin embargo,
que la trasformación del turismo en una disciplina
científica es un viaje, no un destino. La
meta sigue siendo el desarrollo de un cuerpo de
conocimiento que esté organizado temáticamente
y sintetizado con coherencia y que defina y
perfile ese conjunto fenoménico de conceptos y
acciones interrelacionadas, de campos de teoría
y práctica al que llamamos turismo.
OBSERVATORIOS TURISTICOS
La Plataforma de Interés Público requiere
acciones innovadoras. La mentalidad de ayer —
que se limitaba a la formación de comités o gestión
de crisis ad hoc (a veces nacionales) a medida
que la situación lo exigía— debe dar paso a
otra con «paisaje» y estrategias propias.
Conviene hacer un llamamiento a favor de las
Comisiones de Observación u Observatorios
Turísticos (OT). La OMT, entre otros agentes,
debe asumir un papel de liderazgo en países o
destinos con claros intereses turísticos para desarrollar
y proponer la estructura y funciones de
estos organismos.
A diferencia de los comités de crisis, un OT
no es una agencia meramente reactiva. Por el
contrario, entre otras cosas un OT debe ser anticipador.
Con una amplia base asociativa, OT
abarca y conoce el conjunto de elementos relevantes,
geopolíticos, socioeconómicos y
ambientales (así como las fuerzas tradicionales
del mercado) que afectan a su destino y prevé el
futuro, incluyendo lo probable (preparándose
para ello en consecuencia) y lo que lo es menos,
es decir, las hipótesis alternativas (diseñando los
planes correspondientes).
Para tener éxito, OT debe contar con una base
asociativa que incluya representación del sector
público y privado, es decir, agencias gubernamentales,
empresas operativas, instituciones
académicas, grupos de interés y asociaciones
ciudadanas. Como se ha dicho, muchos de los
portavoces pro-turismo durante y desde el 11-S
y SARS no han sido los tradicionalmente conocidos.
Con una intensidad nunca conocida antes,
actores gubernamentales y no-gubernamentales,
así como personalidades conocidas se han convertido
en agentes o apoderados turísticos que
invitaban a la gente a viajar. pese a la situación,
por Norteamérica y Asia. Incluyendo entre sus
miembros a representantes de distintos sectores
de la vida nacional, OT refuerza la posición del
turismo, posicionando, reposicionando y transformándolo
en una industria que va más allá de
sus cauces operativos conocidos. Al criticar las
alertas anti-SARS de la OMS en 2003, comunidades
de acogida y gobiernos hicieron cambiar al turismo. Su lugar ahora era diferente del que
tenía en el pasado. Este es el nuevo medio en
que deben insertarse los programas OT.
Con el nuevo talismán de la Plataforma de
Interés Público —al que todos deberíamos contribuir
con sensatez— parece haber llegado el
tiempo de los OT con visión de futuro y acción
conjunta que pueda influir sobre el futuro comprendiendo
que cambio y crisis no son fenómenos
atípicos. Sin duda, cada país necesita dise-
ñar y gestionar su propia clase de OT que
represente y refleje su específica posición geopolítica
en la región y el mundo, así como su
presente y futuro desarrollo y dependencia respecto
del turismo. Aquí es donde justamente
OMT, ONU, PNUD, UNESCO y Banco
Mundial pueden ofrecer sus conocimientos y
ayudas a los países miembros.
UN PROGRAMA PÚBLICO DE OT
A continuación vamos a recordar varios argumentos
favorables a que el turismo adopte la
Plataforma de Interés Público como modus
vivendi y los OT como modus operando.
- Al día de hoy, todos los países se ven afectados por el turismo, sea como destinos de acogida, como mercados generadores o como ambas cosas. Cada nación es anfitrión y/o huésped y el turismo se ha hecho universal en el recto sentido de la palabra. Como ha dicho un antropólogo, el turismo es «el mayor movimiento pacífico de población en tiempo de paz de la historia de la humanidad» y ha dejado de ser un acontecimiento esporádico en naturaleza y alcance.
- A pesar de su volatilidad, el turismo es una industria resistente que no va a desaparecer pese a flujos económicos, desastres naturales, guerras, el 11-S o el SARS.
- El turismo ha dejado de ser un artículo de lujo para convertirse en una necesidad vital para casi todos. Sin turismo, los cuerpos se agotan y las mentes se relajan. Los sistemas económicos —cuyo motor es la gente— no pueden mantener su competitividad si las agotadas pilas de sus trabajadores no se recargan. E1 turismo se ha convertido en un medio de restaurar el equilibrio y mejorar la vida, en casa y en el centro de trabajo.
- De esta forma, el turismo es más que una industria —aunque tantos aún lo vean de esta forma limitada— y su actual administración por políticos y tecnócratas para quienes el turismo no es más que mercadeo y promoción no sirve.
- La industria representa más de lo que se puede cuantificar económicamente. Ese fenómenos al que llamamos turismo debe ser tratado y entendido por encima de sus límites económicos y operativos. En el terreno económico, algunos gobiernos lo han usado como una estrategia de zanahoria-palo para promoverlo hacia países amigos y limitarlo o prohibirlo hacia los «enemigos». En su aspecto sociocultural, se ha utilizado para mejorar las relaciones entre países que desean mejorarlas.
- La literatura científica muestra que, para tener éxito, el turismo debe tener raíces y ser gestionado localmente. Los destinos que se han nativizado (usando estrategias de apoderamiento para crear un sentido «propietario») tienen éxito y cuentan con el apoyo del público.
- Pese a que su pasado ha llevado a la industria a su realidad actual, su atractivo, éxito y sostenibilidad futuros dependen de recursos, medioambientales o socioculturales, que pertenecen a las comunidades de acogida. Esos recursos son la sustancia que continuamente nutre al turismo y no son propiedad de la industria ni son controlados por ella.
- Adicionalmente, hay otros factores externos
al turismo que lo restringen —sean el
tiempo atmosférico, desastres naturales,
desórdenes sociales, conmoción y sucesos
políticos, guerras, flujos económicos o el
específico tipo de cambio de las monedas—
sucedan cerca de su base o a miles de kilómetros de su lugar de operaciones.
- El turismo es una industria multi-dimensional que se desarrolla en el interior de los países pero recibe influencias y a veces es controlado externamente. Por eso, se necesita algo más que la industria, es decir, medios públicos para conseguir que todos los sectores por él afectados puedan interactuar. Instituciones y sistemas más amplios que el turismo pueden y deben participar en y contribuir a su estructuración y operaciones.
- A la luz de los recientes acontecimientos, el turismo no tiene otro remedio que pensar, planear y operar con la mente puesta en la acción. Las fuerzas de la industria han hecho todo lo que estaba en su poder para llegar a la presente situación; ha llegado el tiempo del despegue público.
- Como es por esencia inter-regional, intercultural y dependiente del exterior, el turismo debe contar con estrategias dise- ñadas de forma interdisciplinar y basadas en una dinámica de colaboración privada/pública. E1 turismo es más que un arte —es una táctica para atraer, trasportar, recibir, dar acomodo, entretener y servir al turista. E1 turismo se ha convertido en una ciencia— una dialéctica de estudio, análisis y conexión con todas las estructuras que lo influyen y son influidas por él.
- Junto a los saberes públicos y el saber hacer operativo, se necesita una visión estructurante para que tanto sus dimensiones ocultas como manifiestas emerjan en el terreno de la interacción en el que han de formarse los OT y del que han de extraer a sus miembros.
- El turismo debe de situarse en una tribuna apropiada a sus estructuras globales y sus funciones de fusión. No se trata de hacer llamamientos de apoyo a las burocracias gubernamentales, sino de reposicionarlo en los escalones superiores en donde es necesario un tratamiento informado y totalizador (Jafari nl987).
En síntesis, el turismo de hoy se ha convertido en una metáfora de la comunidad global, en una vara de medir en asuntos nacionales e internacionales, cuyo estancamiento o aceleración se convierten en indicadores de realizaciones socioeconómicas más amplias. Las pautas y el volumen del turismo señalan la llegada de buenos o malos tiempos. Su ralentización sugiere que una economía es débil o que hay conflictos que hacen perder competitividad. Cuando el turismo vuelve a su cance, se ve en ello algo más, que la debilidad se ha vuelto fuerza y el desorden se ha resuelto.
¿Deberían los países dejar su funcionamiento
y la interpretación del barómetro turístico en las
solas manos de la industria? La participación
bien informada del público se ha convertido en
una necesidad. La aparición de la Plataforma de
Interés Público y el diseño de los OT pueden
allanar el camino para que el turismo llegue a
desarrollar sus máximas potencialidades.
El turismo debería estar orgulloso de sus realizaciones
pasadas. En un breve plazo, como lo
muestra su historia, se puso cerca de la industria
del petróleo, para luego de ponerse a la par con
ella llegar a superarla y hoy es la mayor industria
mundial. Los investigadores, empero, señalan
que el mantenimiento de esta posición se
encuentra más allá de sus propios medios y
recursos.
Cada país debe decidir por sí mismo el nivel
de participación de sus instituciones en la construcción
y el funcionamiento de la industria
turística y cómo organizar su cuerpo de OTs
dedicados a la anticipación del futuro. Así los
OTs con su visión futurista podrán operar con
los pies en la tierra de forma fundada y eficaz
dentro del marco nacional, pues ellos mejor que
nadie entienden sus raíces socioculturales, pueden
ser conscientes de sus límites; protegen el
legado ambiental y cultural de las comunidades
de acogida; respetan los deseos y necesidades de
esas comunidades; trabajan respetando su posición
geopolítica singular, saben proponer metas
bien informadas; pueden elegir formas de turismo
compatibles con el entorno; desarrollan
escenarios operativos ante acontecimientos previsibles
e imprevisibles; y, por encima de todo,
tratan al turismo no sólo como una industria,
sino como una actividad importante de la que la
comunidad local puede extraer importantes
beneficios al tiempo que se conecta y contextualiza
entre todos los sistemas de anfitriones y
huéspedes en la aldea global a la que pertenecen
todas las naciones del mundo (Jatar 1987).
No hay otra forma posible de decirlo, la sostenibilidad
del turismo se encuentra más allá de
los parámekos tradicionales, de la misma forma
que sus futuros predecibles e impredecibles. El
turismo, en tanto que fenómenos sociocultural,
herramienta económica, fuerza geopolítica y
práctica institucionalizada que se desarrolla en
casa y fuera de ella, es demasiado importante
para poder ser abandonado a sí mismo, sin guías
y en las solas manos de la industria. La
Plataforma de Interés Público tiene importantes
desafíos en su horizonte.
BIBLIOGRAFIA
- JAFARI, Jafar (1987): Tourism Models: The Sociocultural Aspects. Tourism Management 8:151-159. — (1990): Research and Scholarship: The Basis of Tourism Education. The Journal of Tourism Studies, 1: 33-41
- (1994): «Structure of Tourism: Three Models». En S. Witt and L. Moutinho (Eds.), Tourism Marketing and Management Handbook (2nd Edition): 1-7. New York: Prentice Hall
- (1997a): «Tourism and Culture: An Inquiry into Paradoxes». En Proceedings of a UNESCO roundtable on Culture, Tourism, Development: Critical Issues for the 21st Century. Paris: UNESCO
- (1998b): «Tourismification of the Profession: Chameleon Job Names across the Industry». Progress in Tourism and Hospitality Research 3 (3): 175-181
- (2001): «The Scientification of Tourism». En Hosts and Guests Revisited: Tourism Issues of the 21st Century, V. Smith and M. Brent, eds., pp.28-41. New York: Cognizant Communication Corporation.
- JAFARI, Jafar y AASER, D. (1988): «Tourism as the Subject of Doctoral Dissertations». Annals of Tourism Research 15: 407-429
- Jatari, Jafar y Ritchie, B. (1981): «Toward a Framework for Education: Problems and Prospects». Annals of Tourism Research, 8: 13-34
- JAFARI, Jafar y PIZAM, A. (1996): «Tourism Management». En M. Warner (Editor in Chief), International Encyclopedia of Business and Management: 4903-4913. Londres: Routledge
- SMITH, Valene y BRENT, M. (2001): Hostss and Guests Revisited: Tourism Issues of the 21st Century, V. Smith and M. Brent, eds., pp. 28-41. Nueva York: Cognizant Communication Corporation
Por:
Jafar JAFARI
Department of Hospitality and Tourism. University of Wisconsin-Stout






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