La Ruralidad y el Turismo Interior son riquezas tangibles e intangibles que permiten el fortalecimiento y ampliación de la agricultura familiar, liberadora, educativa, formadora y ejecutora de nuevas alternativas para las poblaciones y familias alejadas de lo urbano.
La crisis global, consecuencia de la pandemia, fortalece el marco propicio para la consolidación de los destinos rodeados de naturaleza, rica en fauna y flora, con costumbres y tradiciones populares, que identifican a los proyectos en forma integral de Turismo Rural y crea las condiciones para un renacimiento y consolidación de estos proyectos que con autenticidad se desarrollan en nuestros pueblos iberoamericanos.
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